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Tricefalia. Reflexiones de una esponja

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Ya lo dice la canción: “3 is a magic number. Yes it is, is a magic number”. Y digo “dice”, en presente, porque las canciones nos hablan ahora (en el momento en que las escuchas), las buenas canciones no pasan de moda, perduran, evolucionan con nuevas versiones, se adaptan.

A día de hoy...

  • en casa, mi familia somos 3: mi mujer, mi hija y yo

    ACTUALIZACIÓN: en casa, mi familia son 3: mi mujer, y mis 2 hijas

  • el trabajo nos lo hemos montado entre 3 (aunque formamos ya un equipo más numeroso... y molamos 3 huevos)
  • y me gusta compartir 1 de mis 3 aficiones, la principal y sin la que no podría vivir, la música, junto a 2 compañeros de viaje: un murciano viajado y vivido, y un chileno con el corazón catalán que cada año de su vida es una poesía (¿se nota que escribo esto tras un concierto?). O sea, que somos, de nuevo, 3.

¿Por qué lo de “una esponja”? Sencillo, porque en cada 1 de los 3 ámbitos (los más importantes de mi vida: ‘familia, trabajo y ocio’, ‘casa, oficina y recreo’, ‘mis amores, socios y amigos’...), como a una esponja, te llenan a rebosar o te exprimen como tal. Y también porque muchas veces me han dicho que soy muy absorbente con la gente que me importa, para qué negarlo.

Y como a mí siempre me ha gustado buscar el equilibrio (volvemos a las canciones; esta vez son los Piratas los que nos dicen aquello de “el equilibrio es imposible”), andar (o correr o saltar) el camino (que es donde se aprende, se vive y se disfruta), vamos a triangular, digooo... a reflexionar, para aplicar donde corresponda:

  • ¡Organización! Y flexibilidad. Sin caer en la burrocracia, márcate una ruta y (de vez en cuando) cógete un atajo. Para decir aquello de “me encanta que los planes salgan bien”, primero hay que tener un plan. Planifica, organízate y sigue flujos de trabajo (pero no escribas nada en piedra).
  • Piénsatelo 2 veces, ó 3. Déjate llevar e improvisa. Puede parecer contradictorio, pero soy un amante de la relatividad. Depende. Analiza cada escenario (más o menos rápido en función de las necesidades).
  • Practica, practica, practica. Los buenos resultados y las buenas costumbres lo necesitan. También es válido con “prueba”, con “ensaya”, con “experimenta”... Es lo que hacen los buenos magos. ¿Y a quién no le gusta su magia?
  • Aprende a enseñar y enseña a aprender. ¿El secreto? Escuchar. Parece fácil, ¿eh? Pruébalo. Escucha.
  • Habla. Da visibilidad a los demás, la comunicación es esencial. Si sólo escuchas, la información no fluirá como debería. Tú también debes expresar tu opinión para seguir aprendiendo, o enseñando. Por otro lado, que los demás tengan claras tus aportaciones es vital para mantener una buena coordinación.
  • Arrima el hombro, sé solidario y comprensivo. Cuando quieres algo que nunca has conseguido, te ves obligado a hacer cosas que nunca has hecho, y eso a veces provoca algo de vértigo, miedos e inseguridades. Tanto a ti como a los demás. Apoya a los demás y apóyate en ellos. ¡Todos para uno y uno para todos!
  • Ofrece a los demás y coge lo que necesites. Delega, pero no olvides hacer tu parte del trabajo (y dar ejemplo). Aunque es más fácil pedir que dar, lo mejor en toda relación es empezar dando y buscar el equilibrio, constantemente. Es muy bueno para que luzca el “tiqui-taca”. Así el engranaje de la confianza irá como la seda.
  • Ni blanco ni negro, escala de grises. Huye de los extremos, de los radicalismos, de las verdades absolutas. Pero recuerda: a veces un gris puede ser muy claro o muy oscuro. Y no te puedes quedar entre dos aguas, hay que mojarse.
  • Motiva(te). Es buenísimo alimentar la ilusión y seguir un tempo. Anima siempre a los demás a conseguir sus objetivos y ponte la zanahoria a una distancia lo suficientemente ambiciosa para hacerte avanzar al ritmo que quieres/necesitas.
  • Diviértete. Mucho. ¿Qué sentido tendría la vida si no? Y sonríe. Smile!

Para acabar, con toda la humildad que tanto apreciamos en Uvinum, en Covertura y en casa, y esperando que esto no te suene al típico “blah, blah, blah”, decir sólo que he querido compartir estas reflexiones... para no olvidarlas nunca, para recordarlas siempre. Ya se me han olvidado. Voy a volver a leerlo. :)

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Comentarios Tricefalia. Reflexiones de una esponja

Espero que ese gran número que es 3, pase a ser 4 en breve en "casa". jejeej

Me encanta la escala de grises! Es muy cierto. Siempre pasamos del blanco al negro sin pararnos en la larga travesía del gris. Con lo que bien que se está allí... 
Sht! Calla, calla... que no hay ninguna prisa. A ver si me igualáis pronto los 2 "socis" en casa, y pasáis a ser 3. ;)

Agree, of course, cómo no, con lo de los grises... pero con el matiz de mojarnos, como explico en el post.  Gracias por el comentario, Nico.
Siempre el tres ha ido unido a la magía: la Santísima Trinidad, las Pirámides de Egipto, la tríada, etc.....y sobretodo en equilibrio. Los triángulos equiláteros son los que poseen el mismo ángulo ens sus vértices, con ello quiero decir que, comulgo con todo lo que dices y remarca el equilibrio, que en las relaciones personales es el respeto, tanto para sí como para los demás. Además, aumentaría el humor: no somos nada sin nuestras risas.
Es por ello que, como bien has dicho, y para no olvidarme de estas verdades las volveré a leer  y releer al menos tres de tres veces ;-)
Salud.
Pachi Badilla Pachi Badilla 30/03/2011 a las 18:24

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